
Seguramente has escuchado esa frase que dice: “Lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia”. Y como psicóloga, te puedo asegurar que no hay nada más doloroso que sentirte solo o sola estando acompañado.
Es esa sensación de que hay un muro invisible en medio de la mesa mientras cenan, o un océano de distancia en la misma cama. Si llegaste aquí después de realizar mi test [El Termómetro de la Conexión Emocional], es probable que tu resultado haya marcado una temperatura preocupante.
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Cuando el silencio deja de ser paz y se vuelve castigo
En mi consulta, recibo a diario parejas que dicen: “Luz, es que ya ni siquiera peleamos”. Al principio, esto puede parecer un alivio, pero en realidad es una señal de alerta roja. Cuando dejamos de pelear porque ya no nos importa lo suficiente como para defender nuestro punto de vista, hemos entrado en la zona de Indiferencia Funcional.
Se vuelven excelentes socios de una empresa llamada “Hogar”: pagan cuentas, crían hijos y coordinan agendas, pero han dejado de ser amantes y compañeros de vida.
La historia de “Marta y Javier” (Un caso real de desconexión)
Nota: He cambiado los nombres para proteger la privacidad de mis pacientes.
Marta y Javier llegaron a mí después de 12 años de matrimonio. No había infidelidades ni grandes dramas. El problema era el vacío. Javier se refugiaba en el trabajo y en el celular; Marta se refugiaba en los niños y en el gimnasio. Cuando se encontraban al final del día, solo hablaban de la logística de la casa.
Marta me decía: “Siento que si hoy desaparezco, a Javier le tomaría tres días darse cuenta de que no estoy”.
Lo que descubrimos en las sesiones de Alquimia del Ser fue que ambos habían construido ese muro como un mecanismo de defensa. Para no ser heridos por las pequeñas decepciones diarias, decidieron “apagarse” emocionalmente. El muro de la indiferencia no se construye de un día para otro; se levanta ladrillo a ladrillo con cada conversación evitada y cada mirada no correspondida.
3 Pasos para empezar a derribar el muro
Si tu termómetro marcó una temperatura fría o de hibernación, no entres en pánico. La indiferencia se puede revertir si hay voluntad de ambos (o al menos la consciencia de uno para empezar el cambio). Aquí te dejo tres estrategias desde la psicología clínica:
- La Micro-Conexión Diaria: No busques grandes viajes o cenas costosas para reconectar. La ciencia de las relaciones dice que son los pequeños momentos los que salvan el vínculo. Haz contacto visual de 5 segundos, da un abrazo de 20 segundos sin que haya una razón especial o pregunta: “¿Qué fue lo más retador de tu día hoy?” en lugar del típico “¿Cómo te fue?”.
- Identifica los “Ladrillos” de Silencio: Haz una lista de los temas que han dejado de hablar por miedo a discutir. La indiferencia se nutre de lo no dicho. Empieza por el tema menos conflictivo y exprésalo desde tu necesidad, no desde el reproche: “Siento que me hace falta pasar tiempo contigo” suena mucho mejor que “Tú nunca tienes tiempo para mí”.
- Rompe la Rutina de la “Empresa Hogar”: Dediquen al menos una hora a la semana a ser simplemente personas, no padres ni administradores. Recuperen la curiosidad por el otro. ¿Sabes cuál es el sueño actual de tu pareja? ¿Sabes qué le da miedo hoy? La gente cambia, y a veces estamos enamorados de la versión de nuestra pareja de hace 5 años, ignorando quién es hoy.
No esperes a que el termómetro llegue a cero absoluto
La indiferencia es como una gotera: si no se repara, termina pudriendo toda la estructura de la casa. Si sientes que por más que lo intentas, el muro sigue ahí, o si tu pareja parece haber “tirado la toalla”, es momento de buscar una guía profesional.
En mis sesiones, no solo analizamos el problema, sino que hacemos una reprogramación de la conducta para que vuelvan a verse, a sentirse y a elegirse cada día. No tienes que conformarte con una relación tibia. Mereces una conexión vibrante y real.
¿Estás listo/a para recuperar tu brillo y el de tu relación?
No camines este proceso a ciegas. Agendemos una sesión de claridad donde identificaremos exactamente dónde se rompió el cable de la conexión y cómo volver a unirlo.
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